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7 de diciembre de 2017

Tu mirada

 

 

Tu mirada

Fue un incendio, fue una fiesta,
fue un encuentro de luces de otro tiempo,
una luz, un avión, un pasaporte,
un cometa a las doce en pleno vuelo.
Fue una flecha, un huracán,
un remolino en la hora precisa del deseo,
entre lunas y planetas, entre copas,
fantasmas, algarabía,
una noche cuando llaman tinto al vino.

Fue real, fue tan precisa -tu mirada-
que dejó una cicatriz azul de vida,
un recuerdo, una risa, una cascada,
un saber, un sentir, una balada

Si volviera a ese minuto, moriría,
si la historia la contara en otro día,
no podría darle curso, es innata fantasía,
es locura sumada a la alegría.
Esos ojos que un día me siguieron,
esos ojos que nunca fueron míos,
no sé porque vuelven a mis versos
no sé porque vuelven las cenizas.
 
Desde el fondo de ti, a mi centro,
a mi orgullo y precipicio,
hace un siglo, con diciembre alborotado.
con miedo de quererte,
con miedo de decir "ay, cuanto te amo"
 
 
© Edmée Cobo Giancáspero.
 
 

21 de agosto de 2016

Fantasma de Invierno

 

Llegó un viejo amante que rompió mi paz.
Un siglo,
dos siglos,
eché marcha atrás. 

Mi piel de poeta me habló de otro dueño
Y mi sangre -toda- se bañó en el fuego,
una fuerza intensa recogió el  misterio,
y mi canto en versos dio origen a un sueño.

Busqué entre sus ojos lo que un día perdí

en cielos lejanos hechos de alhelí.
Un búho cantó, dos veces cantó,  
la tierra tembló al oír su voz.

Al tomar sus manos destino leí,
pinos y eucaliptos rezaron por mí,
emoción mezclé con vino y jerez
como aquella vez que de amor lloré.
y

desnudo un beso 
me quebró hasta el vuelo,
me abrió las arteria y enterré mi duelo.


© Edmée Cobo Giancáspero

19 de febrero de 2014

En el tiempo de la muerte








En el tiempo de la muerte


Inconsolable toda, - lo dice un cataclismo-
Se desmorona el mundo y mis difuntos lloran,
allá bajo la tierra, bajo la cruz del sur,
donde las clavelinas se cuentan una a una.

En las oscuras tinieblas se sobrecoge  mi alma
y me seca las venas el silencio absoluto
de  los nardos en pena.
Voy a prender los cirios, para entender el luto
del amargo infinito que me invade  y se queda.

En mi desolación, en mi llanto, en mi furia,
puedo ver a mi padre cuando vuelve a mis sueños
y me abraza muy fuerte
y en secreto le ruego
que vuelva de la muerte, que salga de la tumba,
que vuele sobre el mar,
que traiga los claveles que le lleve al altar.

Es tiempo de tormentas y desconozco el cielo
y al alma le doy alas, un mapa y un camino,
y un punto tan preciso que marca mi destino 
un antes y un ahora y un fin para después.

Me asalta un calendario con un quince este mes,
en que es marzo y te nombro y se quiebran mis pies.
Ay Dios, que gire la montaña, que gire más el sol
Por siglos y por siglos, y así yo digo amén.








Edmée Cobo Giancáspero


En la foto mi padre y yo, en Versalles, Francia.

20 de diciembre de 2013

Aquí vengo de fiesta








Aquí vengo  de fiesta con el mar en memoria,
con mis ojos abiertos y mi sangre en tu historia,
con todo el ser que  tengo -de sur y primavera-
y todos mis silencios que viajan en primera.

Y en todos estos versos solo veras un sueño,
una locura en pausa, irreal y flexible,
que toca puerta y timbre, buscando una palabra,
un momento preciso y una causa invencible...

En el  verso, 
en  el  hueso, 
en un fogón de greda 
la noche de San Juan con Cristo en la alameda

Y a la suerte le digo brindemos con buen vino,
por todos los minutos que se llaman destino,
por lo cierto y lo incierto de nacer y morir.
Cara o sello a la vida en los rieles de un tren.


© Edmée Cobo Giancáspero
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Inscripción N° 235.638
del Poemario "Rompiendo los Silencios"
En Santiago de Chile

7 de agosto de 2013

El silencio llama


El silencio llama
y entre sombras
       ¡muerde!
El silencio busca
sin saber ni dónde.

Mi alma en la sombra 

oculta tu nombre
Mi destino busca
        naipes 
                y as de suerte.

Hay pasos que parten

        directo
        a la bruma.
Hay sombras que viven
en niebla y espuma.

Hay almas que emigran

        buscando fortuna
Y este mundo
          gira, 
sin pena ninguna.






  


© Edmée Cobo Giancáspero
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3 de junio de 2013

Invierno y temporal





Es invierno, es tormenta, es temporal,
es el viento que golpea, es un rayo de cristal
es mi sombra que protesta y se atreve 
               en un "no más".

El fuego ya es ausencia,
                             el agua viene y va.

Calor en el café, amante te inventé,
las flores son de hoy día,
los sueños son de ayer, una dalia se ha muerto
y no encuentro el clavel, la lluvia
es tan intensa que golpea mis pies
y se enreda, se enreda
en mi todo
          y  mi piel.

¡La lluvia es un placer!
          y sé que aunque se inunde mi playa de coral
          y le escriba a la muerte otra vez y otra vez
          y me pase la noche a pensar sólo en él.

¡Volveré a los andenes y a viajar en un tren!
Dejaré mis penas en una flor de azahar.
Me vestiré de lluvias la noche de San Juan.
Compraré una guitarra
                    y volveré a cantar.


© Edmée Cobo Giancáspero
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del Poemario "Rompiendo los Silencios"
En Santiago de Chile

23 de abril de 2013

¿Porque pensé que un día?







¿Por qué pensé que un día buscando, buscarías,
 mi huella en algún puerto,  mi nombre en un tranvía?
 -   La vieja madreselva no ha muerto, aún respira.
      Le han hecho un sortilegio y es toda brujería-

 Tal vez no me recuerdes, tal vez es mi nostalgia
que va de noche en noche, que viene y me desarma.
Tal vez algún fantasma me busca en el pasado,
se roba mi presente,
                                        mi llave
                                                   y mi candado.

 Que absurda tontería, dejar la puerta abierta
cuando el clavel del aire apenas  florecía.
 Que loca fantasía,  viajar  de Marte a Luna
mordiendo una manzana, rebelde de alegría.

 Viajando entre mil años, por siglos y por vidas.
Pensando que "es sagrado amar a fuerza viva",
Pensando que "el olvido es muerte y es pecado"
Me caigo,  me levanto, respiro,  me sostengo.

Y vienen las preguntas, sin pausas, ni respuestas
¿Por qué  se entrega  el alma con solo  una mirada?
¿Por qué la tierra gira y va tan apurada?
¿Por qué pensé que un día buscando, buscarías?




© Edmée Cobo Giancáspero
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del Poemario "Rompiendo los Silencios"
En Santiago de Chile


En la foto yo en el Hotel Karavia, en Lubumbashi, República Democrática del Congo, fue en mi primer día en África.

10 de febrero de 2013

Me invaden los desiertos



Me invaden los desiertos y un mar de soledades,
me llegan los recuerdos, de todo el bien amado,
del sol de otra frontera, de un vino navegado.
Ay ¡Tengo el corazón con sangre de otros lados!

Y llevo dos relojes, salpicados de horas
de tiempos que he vivido, en mundos paralelos, 
cruzando laberintos, jugando a ser guerrero,
tocando el precipicio,  por Dios y por enero.

Y me dicen poeta y dicen que te he amado,
quebrando los espejos, tirándolos al rio,
queriendo ser verano, con lunas que hacen ruido.
Ay, ¡Tengo el corazón al lado equivocado!

Un lobo se despierta, mis labios te han llamado
y en cruz un sortilegio alumbra la memoria,
es cierto que te he amado, con arpa y con guitarra,
con baile y con tambores, con culpas y pecados

Me llega el sentimiento de un sol enamorado,
la lluvia de otros días asalta mi pasado
y siento, tanto siento, los años que han volado
Ay ¡Tengo el corazón con sangre de otros lados!











© Edmée Cobo Giancáspero
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del Poemario "Rompiendo los Silencios"
en Santiago de Chile

7 de febrero de 2013

No hay luna, Señor, no hay luna




No hay luna, Señor, no hay luna,
El duelo quebró mis alas y las sombras de la ausencia
hasta el alma me desgarran y el gemido de mi llanto 
funde los cirios que velan lo que un día fuera vida, 
lo que hoy ya no respira.

El tiempo tiene fracturas donde el agua
es  aguacero y la mortaja es espina
y la suerte es impotente ante la muerte vecina.

Yo tengo una pena grande, la pena del cementerio,
la pena que dan los muertos, la de la cruz de misterios
la que se viste de negro y nombra mis apellidos
escritos en mármol blanco, con letras que no hacen ruido.

Mis muertos, Señor, mis muertos
Sus almas ¿Dónde se han ido?
¿Qué camino han recorrido?
¿Es el fin? ¿Es el olvido?

             Me duele, Señor, me duele
El alma, el cuerpo me duele, cuando me recorre el duelo
Cuando me visto de luto para enterrar a los míos
Cuando el orgullo se quiebra y la cabeza se inclina
Cuando el adiós es "pa" siempre y el alma así lo siente.

              Me duele, Señor, me duele







© Edmée Cobo Giancáspero
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Inscripción N° 235.638
del Poemario "Rompiendo los Silencios"
En Santiago de Chile