Entradas populares

Mostrando las entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas

18 de septiembre de 2023

Ritual del fuego

 



Ritual del Fuego

Ay que peligroso fue vivir el fuego.
Temblaba, reía, tu aliento en mi cuello.
Delirio de luna rozando mi boca.
Tocando  un bolero, cantando a la suerte.
 
Iba yo en un tren y  era a cien por hora.
Vivir tan de prisa, morder el anzuelo.
Saltar las barreras, cortar girasoles.
Perder los estribos, frenar bien el vuelo
 
Otro continente fue el que ardió en mis venas.
Fue la luna azul, fue la primavera.
Fue ese vino rojo que encendió las chipas.
Fue el ritual del fuego que ardió en  la pradera.
 
Ay, que peligroso fue vivir aquello.
Diciembre perfecto ¡No tuve condena!
Con pan y ciruelas tocando madera.
Tembló sol y arena, rugió mar y tierra.
 
Aún busco la luz en la noche oscura.
La bruja no duerme y quema jazmín.
Aromas del cielo bajan a la tierra,
me arman, me desarman ¡Bendito desliz!

              

26 de mayo de 2022

Cuando sea primavera

 





Cuando sea primavera, cuando florezca el almendro,
Cuando cruces la frontera, cuando abras la ventana.
A las doce, sol y punto, quemaremos el incienso.
La fuerza será lo nuestro, por decreto, por amado.
 
En un mundo imperfecto, con un Dios, el verdadero.
Camino Señor camino, hasta encontrar lo que quiero,
Un baile, una balada y el amor en un pañuelo,
Imposible no es un sueño y sabes no tengo dueño.
 
Nos miramos, tantas veces, en el sur, sí nos miramos
Y que importa si al final, fue sumar un desengaño,
Y que importa si tu luz fue un capricho en mi camino.
Fue un hechizo, fue la vida, mal amado, mal hechizo.
 

© Edmée Cobo Giancáspero

22 de agosto de 2021

Si lees mis versos

 

Si lees mis versos, sabrás que te pienso,
Si escuchas el viento sabrás que esto es cierto.
Si escuchas mi canto sabrás que no he muerto,
sabrás que lamento, sabrás que lo siento.
 
Como cada agosto, como cada invierno,
floreció el magnolio en el sur del mundo.
Y vino la lluvia, rodaron limones, amarillos todos.
Se anegó la noche en mi jardín de flores.
 
Fue tan corto el momento, sin la luz de la luna,
sin astros a favor, sin una estrella propia, 
sin saber si hubo amor, 
Con todo en blanco y negro, hasta se opuso  Dios.

El mundo giró y nos hizo viejos, cruzando 
los puentes y las estaciones, marcando los días 
en un calendario,  pero aunque nos duela,
el olvido llega y mueren las rosas con todas sus huellas. 
 
Fue la tempestad y esa lluvia intensa que te hace vibrar
Fue lo que se pierde en el fondo del mar.
Fue lo no vivido en algún lugar.
Fue ese nunca más que borró el camino para no llegar.





 
--------------------------------------------------------------------------------
--------------------------------------------------------------------------------
Si tu lis mes vers, tu sauras que je pense à toi,
Si tu entends le vent, tu sauras que c’est vrai.
Si tu entends mon chant, tu sauras que je ne suis
pas mort. Tu sauras que je suis désolé.
 
Comme chaque mois d'août, comme chaque hiver
Le magnolia a fleuri dans le sud du monde.
Et la pluie est arrivée, les citrons ont roulé, tous jaunes.
La nuit a été inondée dans mon jardin de fleurs.
 
C'était un moment si court, sans le clair de lune,
sans étoiles en notre faveur, sans une étoile propre,
sans savoir s'il y avait de l'amour.
Avec tout en noir et blanc, même Dieu s'est opposé.
  
Le monde a tourné et nous a rendus vieux, traversant 
les ponts et les saisons, marquant les jours
sur un calendrier. Mais même si ça fait mal,
l'oubli vient et les roses meurent avec toutes leurs traces.
 
C'était la têmpete  et la pluie intense qui nous fait vibrer.
C'était ce qui est perdu au fond de la mer.
C'était ce qui n'était pas vécu quelque part.
C'est ce "plus jamais ça" qui a effacé la route pour ne pas arriver.




10 de enero de 2021

No fue el momento

 

 


¡Salvaje soledad¡ la vida en un disfraz.

En el espacio el tiempo, en el rumbo tu huella.

En el rojo los geranios, en el norte mi bandera.

 

El temblor de mis manos hoy ha vuelto otra vez,

y una copa de vino se resbala y se cae  

y escucho una canción que repite mi voz,

y un verano lejano se rebela en mi piel. 


¡Corazón viajero no llegó a mi puerto !


No fue el momento

No fue la cruz, ni el rayo cierto

No fue el capitán de mi navío, -aunque en paralelo yo viví a su lado-

No fueron las almohadas compartidas, ni el beso en la espalda amanecido.

No hubo madrugadas en el rio, ni tardes de verano en el molino,

ni risa entrecruzada en el camino

y el viento 

no fue cómplice ni amigo.

 

Ay, no digas nada. 

¡Quédate en silencio!


No quiero reproches a mi fantasía.

No lo entenderías aunque te dijera que la tierra gira.

No puedo rendirme a esta travesía de ir por el mundo

sembrando en la vida, 

un verso,

otro verso,

decir estoy viva y llega otro día y otra amanecida


© Edmée Cobo Giancáspero

14 de mayo de 2019

En el portal del tiempo



 


 
 


En el portal del tiempo, mi amor está encendido,
cabalgan al presente un mar de girasoles,
un sol, un pensamiento, un baile y un destino
y el todo se hace nada en el cristal del frío.

Ya no cuento los años, pues son muchos  y extraño
el momento por nosotros capturado, la aventura,
el miedo, la pregunta
y el saber que al final todo es prestado.
 
El orgullo si pudo con un no al infinito, si pudiera,
-pudiera- , vencería en la guerra.
La distancia fue nuestra, el destino otra cosa.
Tal vez no supe amar y me perdí en la espera.

 Impredecible cielo, el rostro del silencio, sin número ni calle,
son tantos los inviernos que me olvidé del fuego.
Compartimos el vino en un campo minado,
jugando a la ruleta, domingos y feriados.

Valiente caravana,  al negro continente,
ayer, hoy y entonces, la vida aún más fuerte. 
Festival de la suerte, arlequín y payaso,
-continua la fiesta-, amante azul, amante, 
la cruz es para siempre.

© Edmée Cobo Giancáspero


 
 

1 de noviembre de 2018

Soy azul, soy azucena




Soy azul, soy azucena

Cruzo mundos paralelos en mi vida imaginaria,

abro campos infinitos, dimensiones ignoradas,
viajo, canto, siento, vuelo, atravieso  el horizonte

y en el norte y sur  "te amo".

 

Soy feliz si tú abrazas mi cintura,

Si de arcilla me dibujas en tu orilla

Si de azúcar me moldeas y de sol me desafías,

Si me nombras, si me llamas.

 

Si me invades, si me encuentras. ¡Me desarmas!

No doy tregua, soy de acero, soy  poeta

soy incienso, soy azul, soy azucena,

soy la letra de un fantasma en un poema.

 

Y digamos "salud"  con vino tinto
y digamos presente al poeta y su suerte,
y así me veras radiante,  erguida, de pie, 

Salvaje, delirando, fuerte y libre.

Soy azul, soy azucena....




© Edmée Cobo Giancáspero

 

21 de abril de 2018

Amo el tiempo intenso de las flores


 

 


Amo el tiempo intenso de las flores,
el que quema, el que hace hogueras de amapolas,
amo el recuerdo que inunda mis arterias,
amo la vida cuando sé que ya se escapa,
 cuando escribo, busco y vuelo,
cuando encuentro en otra patria, en otro suelo
el poder de tu mirada quitándome la blusa,
disparando fuego y rojo   a mis fronteras.


 Y al final un adiós y lo de siempre,  ver pasar uno a uno los veranos,
volverse invisible  al paso de los años
y querer volver atrás,  a lo imposible,
a la embriaguez del deseo indomable en tu mirada,
a sentir un cielo lloviendo en primavera,
mojando mi cabello, abriendo mi paragua.
Valiente corazón, guerrero espada,
aquí te llevo y te salvo de las llamas



 
 
© Edmée Cobo Giancáspero

La foto en Kolwezi, 1983

6 de febrero de 2018

Aunque nunga vengas



 
 

Pasa el tiempo, pasa,  se nos va la vida,
y no tengo miedo de hurgar en tu huerto, 
de plantar geranios, de quemar incienso.
Y aunque nunca vengas
y aunque aún me ignores,
yo te habré vivido en todas mis flores

Te habré recorrido, palpado y sentido,
te habré retratado
en mis calendarios
y en cada retrato
yo te habré inventado,
de las mil maneras que alguien te ha soñado.

Luna, luna, siento, siento tu latido
y el deseo de vivir lo no vivido,
de sentir lo no sentido
de beber más de un buen vino
de cruzar mar y  barrera,
verde, rojo prohibido.



 
©  Edmée Cobo Giancáspero


 

4 de enero de 2018

Tu mirada


 
 
Tu mirada



Fue un cometa cruzando mis caderas,
fue un avión sin freno en pleno vuelo,
fue una luz, un viaje, un pasaporte
fue una flecha, un huracán, un remolino.


En la hora precisa del deseo,
entre lunas y planetas, entre copas
y fantasmas, algarabía, una noche
cuando llaman tinto al vino.

Fue real,  fue tan precisa -tu mirada-
que dejó una cicatriz azul de vida,
un recuerdo, una risa, una cascada,
un saber, un sentir, una balada

Si volviera a ese minuto, moriría,
si la historia la contara en otro día,
no podría darle curso, es innata fantasía,
es locura sumada a la alegría.

El goce de ir por el amante, con los ojos
clavados en la carne, desordenando
el alma, la piel y los sentidos,
desde el fondo de ti, a mi centro, a mi orgullo y precipicio,


Que obstinado recuerdo, -implacable-
Cacería valiente a la caza de un lobo.
En lo íntimo y propio, al valiente guerrero
lo disfruto, lo quiero, arde enero, arde fuego.








 
 © Edmée Cobo Giancáspero
 
La foto en Lubumbashi, Zaire, 1991

 

 

2 de enero de 2018

Él me dijo que era linda,



 








 
 
 
Él me dijo que era linda, que se quería casar,
floreció un caudal de luces, -iluminó mi orfandad-
Volaron hechizos blancos del norte a la capital
y hoy me declaro culpable del orgullo que me da.


Con violetas de la suerte, deshojando el mejor día
escuchando al sentimiento, viviendo mi brujería.
Al fuego le di motivos, pecaba bien de alegría,
-corazón adolescente-, inquieta, audaz y divina.


Me compré un vestido nuevo con botones de coral
y bailé toda una noche aunque había tempestad,
agitaba una bandera, la de los veinte y no más,
que risa, que buen momento, que tiempo sin vuelta atrás.
 

Te recuerdo fuego,
te recuerdo enero, te recuerdo
intacto rozando mi cuello, saltando mi muro,
armando un revuelo.
¡Flor de la pasión, te planté en mi suelo!

Él me dijo que era linda, que se quería casar,
yo estaba loca de lunas, de lunas sin naufragar,
de lunas que me recorren y me vienen a buscar
y me traen un verano de cuando yo era inmortal.


Él me dijo que era linda, - invadió mi fantasía-
y sumé, el mar y el cielo a una noche que era mía,
alguien dijo es el destino,
alguien dijo es un naufragio,
tan real y tan humano, tan divino y tan profano.

 

 



 
 
© Edmée Cobo Giancáspero
 
 

27 de diciembre de 2017

No quise beber su vino

 
 
 
 
No quise beber su vino y nunca llegué a su lecho,
pero miren que destino, está viviendo en mis versos,
y hoy que camino más lento, ya puedo decir “lo siento”,
y sigo esperando el día en que él renuncie al silencio.
Entre tantas dimensiones y mundos en paralelo,
nunca vamos a cruzarnos y sabemos que existimos,
con miles de lunas nuevas, con planetas y otros soles,
y en cielos propios y ajenos, lo nuestro desencadeno.
Te amo en el infinito, en el mundo que no tengo.
Cierro los ojos y veo, otros labios, otros besos,
otros colores de rosas y otro amar en otro cielo,
No quise beber su vino y nunca llegué a su lecho.



© Edmée Cobo Giancáspero

21 de agosto de 2016

Fantasma de Invierno








Fantasma de invierno, hoy rompes mi paz.
Un siglo,
dos siglos,
eché marcha atrás. 

Mi piel de poeta me habló de otro dueño
Y mi sangre -toda- se bañó en el fuego,
una fuerza intensa recogió el  misterio,
y mi canto en versos dio origen a un sueño.

Busqué entre sus ojos lo que un día perdí

en cielos lejanos hechos de alhelí.
Un búho cantó, dos veces cantó,  
la tierra tembló al oír su voz.

Al tomar sus manos destino leí,
pinos y eucaliptos rezaron por mí,
emoción mezclé con vino y jerez
como aquella vez que de amor lloré
y

desnudo un beso 
me quebró hasta el vuelo,
me abrió las arterias y enterré mi duelo.


© Edmée Cobo Giancáspero