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17 de marzo de 2011

Katanga (República Democratica del Congo)(Lubumbashi 1991)



Katanga
(Événements de Lubumbashi 1991)


Tierra mágica,   tierra  morena
tierra amiga, tierra hechicera.
Yo te debo mucho, te debo una estrella
Yo te debo tanto ¡Soy tu prisionera!

Y dormí en tu suelo, sin ningún farol
Me bañe de estrellas y jugué mi rol
Me bañe de magia como un payador
y bailé de noche con taco y charol
y a ritmo de tambor...¡Me embriague de sol!

Los leones dormían, la selva rugía
Los grillos cantaban, yo iba y venia
Y viaje de noche y viaje de día
Trabajé las minas de cobre y cobalto
Minerales nobles, minerales santos

Tal vez en dialecto, tal vez en francés
Yo canto, yo busco, yo quiero el ayer
Como quiero hoy rendirme a tus pies

Hoy beso tu frente, tú besas mis manos
 Mis manos son blancas, tus manos son negras
Blanco y negro juntos, la magia en colores

Despiertan los leones y grita la selva
Katanga está en guerra…
¡Katanga está en guerra!
Un grito de odio nace de la tierra
Un rayo de miedo irrumpe en el cielo

Se pintan los rostros en señal de guerra
Hay lanzas y flechas que cruzan el cielo
Saqueos y muertes al infierno llevan
Y yo…amándote tanto ¡Soy tu prisionera!

Destrucción y fuego invaden Katanga
La vida en peligro, la vida en un hilo
Te dejo Katanga…llorando te dejo
Y te extraño tanto, como tanto te amo

Lubumbashi, 1991




© Edmée Cobo Giancáspero

Événements Lubumbashi 1991

En la foto, yo, en algún lugar cerca de Kolwezi

8 de marzo de 2011

No sé si te acuerdas






No sé si te acuerdas de mi nombre
extranjero, cruzando la frontera
con sus letras delgadas de otra era
que en tus labios sonaba a una quimera

No sé si te acuerdas de ese tiempo
de rituales africanos en las manos
agitando firmemente una bandera
con los sueños y los cambios en primera

No sé si te acuerdas  de mi risa
que cuando ama, se escapa a carcajadas,
aún la tengo y la defiendo como puedo,
aunque a veces no responde si la llaman

No sé si te acuerdas de mis gestos
que se han vuelto huraños con los años
y que arrastran las secuelas de la vida
con arrugas en el ceño y la mirada

No sé si te acuerdas de ese baile
con  tus manos bajando por mi talle
ese baile que aún no se termina
y camina apurado por la calle

No quiero morirme todavía
sin saber donde fueron los recuerdos,
los que brindan el primer día del año
con burbujas, con champagne y con extraños

( La foto en Kolwezi, Zaire, 1982)


Tu mirada

Fue un cometa cruzando mis caderas,
fue un avión sin freno en pleno vuelo,
fue una luz, un viaje, un pasaporte
fue una flecha, un huracán, un remolino.


En la hora precisa del deseo,
entre lunas y planetas, entre copas
y fantasmas, algarabía, una noche
cuando llaman tinto al vino.

Fue real,  fue tan precisa -tu mirada-
que dejó una cicatriz azul de vida,
un recuerdo, una risa, una cascada,
un saber, un sentir, una balada

Si volviera a ese minuto, moriría,
si la historia la contara en otro día,
no podría darle curso, es innata fantasía,
es locura sumada a la alegría.

El goce de ir por el amante, con los ojos
clavados en la carne, desordenando
el alma, la piel y los sentidos,
desde el fondo de ti, a mi centro, a mi orgullo y precipicio,


Que obstinado recuerdo, -implacable-
Cacería valiente a la caza de un lobo. 
En lo íntimo y propio, al osado guerrero 
lo disfruto, lo quiero, arde fuego, luz al cielo.


No quise beber su vino y nunca llegué a su lecho,
pero miren que destino, está viviendo en mis versos,
y hoy que camino más lento, ya puedo decir “lo siento”,
y sigo esperando el día en que él renuncie al silencio.
Entre tantas dimensiones y mundos en paralelo,
nunca vamos a cruzarnos y sabemos que existimos,
con miles de lunas nuevas, con planetas y otros soles,
y en cielos propios y ajenos, lo nuestro desencadeno.
Te amo en el infinito, en el mundo que no tengo.
Cierro los ojos y veo, otros labios, otros besos,
otros colores de rosas y otro amar en otro cielo,
No quise beber su vino y nunca llegué a su lecho.


Aunque nunca vengas
Pasa el tiempo, pasa,  se nos va la vida,
y no tengo miedo de hurgar en tu huerto, 
de plantar geranios, de quemar incienso.
Y aunque nunca vengas
y aunque aún me ignores,
yo te habré vivido en todas mis flores

Te habré recorrido, palpado y sentido,
te habré retratado
en mis calendarios
y en cada retrato
yo te habré inventado,
de las mil maneras que alguien te ha soñado.

Luna, luna, siento, siento tu latido
y el deseo de vivir lo no vivido,
de sentir lo no sentido
de beber más de un buen vino
de cruzar mar y  barrera,
verde, rojo prohibido.

 

Si tu lis mes vers, tu sauras que je pense à toi,
Si tu entends le vent, tu sauras que c’est vrai.
Si tu entends mon chant, tu sauras que je ne suis
pas mort. Tu sauras que je suis désolé.
 
Comme chaque mois d'août, comme chaque hiver
Le magnolia a fleuri dans le sud du monde.
Et la pluie est arrivée, les citrons ont roulé, tous jaunes.
La nuit a été inondée dans mon jardin de fleurs.
 
Rappelle-toi qu'un jour, j'ai palpité dans ta poitrine,
et j'ai dansé dans tes bras,
et je t'ai dit non, -je voulais oui-.
C'était un moment si court, sans le clair de lune,
sans étoiles en notre faveur, sans une étoile propre,
sans savoir s'il y avait de l'amour.
Avec tout en noir et blanc, même Dieu s'est opposé.
 
Il n'y avait pas de début, il n'y avait pas de fin.
J'ai attendu, je le jure, la porte ne s'est pas ouverte,
                 le portail d'entrée ne s'est pas ouverte.
 
Le monde a tourné et nous a rendus vieux, traversant 
les ponts et les saisons, marquant les jours
sur un calendrier. Mais même si ça fait mal,
l'oubli vient et les roses meurent avec toutes leurs traces.
 
C'était la têmpete  et la pluie intense qui nous fait vibrer.
C'était ce qui est perdu au fond de la mer.
C'était ce qui n'était pas vécu quelque part.
C'est ce "plus jamais ça" qui a effacé la route pour ne pas arriver.




 © Edmée Cobo Giancáspero 
Registro de propiedad intelectual
Código: 1008167057782
www.safecreative.org

27 de febrero de 2011

Violeta Africana





 ¡Violeta Africana!

Sincera, sencilla, alegre y ufana…
Creces en mi huerto, con tu azul en llamas
Te tengo, te siento , te huelo a profana
Te busco, te encuentro ¡Yo sé que me amas!  

Frente a mi ventana lluvia y marejada
Las dulces violetas de encanto se bañan
y nace un aroma de tierna mirada
y brotan recuerdos que al alma acompañan.

Azul, azulina, pequeña, muy fina
Cantando y bailando entre bambalinas
Vives en mi mente, locamente amada.
¡Radiante opalina en mi alma brillas!

Violeta africana, violeta secreta
de tierras lejanas, de tierras extrañas, 
de la tierra roja, de arcilla y madera.
Presente por siempre¡Yo sé que me amas!  







(La foto tomada en algún momento de mi vida en Kolwezi, República Democratica del Congo)







© Edmée Cobo Giancáspero
Registro de Propiedad Intelectual
N° 185015, en Santiago de Chile
del Poemario "Lirios en Otoño
(2° parte)

Salvaje atardecer



 

Salvaje Atardecer

He dejado tu rastro en mis canciones,

he seguido tus pasos y tu nombre

y hoy entre copas, -tal vez de madrugada-,

encontraré la dirección que está olvidada

en dos o tres poemas

escritos

en un tronco de guayabas.

 

Como antes, como ahora, tengo antojos 

de un salvaje atardecer. Tengo anhelos 

de tus ojos otra vez y de lluvias y tormentas 

¡Quiero volver a nacer!


Voy a tocar el firmamento y sus sabores

Voy a impregnarme de magníficos colores

Voy a bañarme de magia por sectores

Voy a tratar de detener el tren de los amores.

 

Mi alma en regocijo, el sol en remolino,

de rojo, rojo fuego, en un tren sin estación,

viajando por el tiempo, los siglos en mi voz,

buscando, aun buscando la flecha corazón.

 

El cielo de otro suelo abriéndose en mi piel,

la fuerza del recuerdo en uno, dos y tres,

anhelo desbocado que reza por volver

al cielo de otra patria que no me vio nacer.

 

 
© Edmée Cobo Giancáspero
Registro de propiedad intelectual
N° 185015, en Santiago de Chile
del Poemario "Lirios en Otoño"
(2° parte)

La foto en algún lugar entre Kolwezi y Lubumbashi (República Democrática del Congo)

25 de febrero de 2011

Kolwezi (República Democratica del Congo)




Capricho, destino, naipes al azar,
barajamos cartas y nació mi hogar
en tierra morena, más allá del mar,
donde hay mil misterios, donde nunca hay paz.

El cobre, el  uranio estaban ahí
y  golpe tras golpe,  cincel y clavel,
en viejos rituales yo volví a nacer,
me abracé a la luna,  me dejó crecer

Llegar a la  selva y escuchar  Tam Tam 
La luna, la magia bailan sin parar.
¡Qué  noches eternas de cara a un altar!
¡Suenan los tambores, llaman a  la paz!

Un viejo recuerdo hoy alza la voz
Un  río, el Lualaba, mi gran ilusión
¡Aún bailo en sus brazos sin decir adiós!
¡Aún sueño en sus ojos y tiemblo de amor!

Veo atardecer en plena quietud,
la jacaranda floreció otra vez,
junto a buganvillas e hibiscos en flor.
¡Bendigo el camino que Dios me trazó!

Tengo el alma plena de selva y estrellas,
de grandes silencios, de paz interior,
de amores intensos, de imán y de flor,
de amores profundos, de lluvia y calor.

El viejo tambor cesó su canción,
los grillos de entonces vendieron su voz,
cambiaron las noches, un rayo escapó
y hasta mi cabello cambió de color.

© Edmée Cobo Giancáspero
Kolwezi 1983