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21 de abril de 2018

Amo el tiempo intenso de las flores


 

 


Amo el tiempo intenso de las flores,
el que quema, el que hace hogueras de amapolas,
amo el recuerdo que inunda mis arterias,
amo la vida cuando sé que ya se escapa,
 cuando escribo, busco y vuelo,
cuando encuentro en otra patria, en otro suelo
el poder de tu mirada quitándome la blusa,
disparando fuego y rojo   a mis fronteras.


 Y al final un adiós y lo de siempre,  ver pasar uno a uno los veranos,
volverse invisible  al paso de los años
y querer volver atrás,  a lo imposible,
a la embriaguez del deseo indomable en tu mirada,
a sentir un cielo lloviendo en primavera,
mojando mi cabello, abriendo mi paragua.
Valiente corazón, guerrero espada,
aquí te llevo y te salvo de las llamas



 
 
© Edmée Cobo Giancáspero

La foto en Kolwezi, 1983

27 de diciembre de 2017

No quise beber su vino

 
 
 
 
No quise beber su vino y nunca llegué a su lecho,
pero miren que destino, está viviendo en mis versos,
y hoy que camino más lento, ya puedo decir “lo siento”,
y sigo esperando el día en que él renuncie al silencio.
Entre tantas dimensiones y mundos en paralelo,
nunca vamos a cruzarnos y sabemos que existimos,
con miles de lunas nuevas, con planetas y otros soles,
y en cielos propios y ajenos, lo nuestro desencadeno.
Te amo en el infinito, en el mundo que no tengo.
Cierro los ojos y veo, otros labios, otros besos,
otros colores de rosas y otro amar en otro cielo,
No quise beber su vino y nunca llegué a su lecho.



© Edmée Cobo Giancáspero

21 de agosto de 2016

Fantasma de Invierno








Fantasma de invierno, hoy rompes mi paz.
Un siglo,
dos siglos,
eché marcha atrás. 

Mi piel de poeta me habló de otro dueño
Y mi sangre -toda- se bañó en el fuego,
una fuerza intensa recogió el  misterio,
y mi canto en versos dio origen a un sueño.

Busqué entre sus ojos lo que un día perdí

en cielos lejanos hechos de alhelí.
Un búho cantó, dos veces cantó,  
la tierra tembló al oír su voz.

Al tomar sus manos destino leí,
pinos y eucaliptos rezaron por mí,
emoción mezclé con vino y jerez
como aquella vez que de amor lloré
y

desnudo un beso 
me quebró hasta el vuelo,
me abrió las arterias y enterré mi duelo.


© Edmée Cobo Giancáspero

10 de febrero de 2013

Me invaden los desiertos



Me invaden los desiertos y un mar de soledades,
me llegan los recuerdos, de todo el bien amado,
del sol de otra frontera, de un vino navegado.
Ay ¡Tengo el corazón con sangre de otros lados!

Y llevo dos relojes, salpicados de horas
de tiempos que he vivido, en mundos paralelos, 
cruzando laberintos, jugando a ser guerrero,
tocando el precipicio,  por Dios y por enero.

Y me dicen poeta y dicen que te he amado,
quebrando los espejos, tirándolos al rio,
queriendo ser verano, con lunas que hacen ruido.
Ay, ¡Tengo el corazón al lado equivocado!

Un lobo se despierta, mis labios te han llamado
y en cruz un sortilegio alumbra la memoria,
es cierto que te he amado, con arpa y con guitarra,
con baile y con tambores, con culpas y pecados

Me llega el sentimiento de un sol enamorado,
la lluvia de otros días asalta mi pasado
y siento, tanto siento, los años que han volado
Ay ¡Tengo el corazón con sangre de otros lados!











© Edmée Cobo Giancáspero
Registro de Propiedad Intelectual
Inscripción N° 235.638
del Poemario "Rompiendo los Silencios"
en Santiago de Chile

7 de febrero de 2013

No hay luna, Señor, no hay luna




No hay luna, Señor, no hay luna.

El duelo quebró mis alas y las sombras de la ausencia
hasta el alma me desgarran 
y el gemido de mi llanto funde los cirios que velan 
lo que un día fuera vida, lo que hoy ya no respira.

El tiempo tiene fracturas donde el agua
es  aguacero y la mortaja es espina
y la suerte es impotente ante la muerte vecina.

Yo tengo una pena grande, la pena del cementerio,
la pena que dan los muertos, la de la cruz de misterios
la que se viste de negro y nombra mis apellidos
escritos en mármol blanco, con letras que no hacen ruido.

Mis muertos, Señor, mis muertos
Sus almas ¿Dónde se han ido?
¿Qué camino han recorrido?
¿Es el fin? ¿Es el olvido?

             Me duele, Señor, me duele
El alma, el cuerpo me duele, cuando me recorre el duelo
Cuando me visto de luto para enterrar a los míos
Cuando el orgullo se quiebra y la cabeza se inclina
Cuando el adiós es "pa" siempre y el alma así lo siente.

              Me duele, Señor, me duele







© Edmée Cobo Giancáspero
Registro de Propiedad Intelectual
Inscripción N° 235.638
del Poemario "Rompiendo los Silencios"
En Santiago de Chile



1 de noviembre de 2012

Ay, se nos pasó la vida



Yo trepando por los muros,
Tú nadando en otra vida,
                     yo bogando por la mía
Tú en el mar, yo en el desierto
                    Ay, se nos pasó la vida

Te quedaste en el silencio y en el tiempo de otros años
En las lluvias,
en las tormentas,
En los rayos que mataron los claveles de la tarde
                    Por ser rojos
                    Por ser míos

La sirena de algún tren cruza toda mi tristeza,
cruza un naufragio de flores, cruza un faro
en la tormenta.
Habla voces que no entiendo
Habla recuerdos que pierdo

¿Vuelve lo nuestro a ser nuestro?
¿Vuelve la vida a ser vida?
Lo absurdo tiene motivos
Las noches no son de entonces

Y esta palabra loca que se transforma en verso
que escribe y que encadena
recuerdos que fueron rosas, y enero y amor,
y un verano, el más sincero

Y este cantar que tengo y este sentir que llevo,
que pregunta a la memoria, a la lluvia, al temporal
¿En qué puerto nos dejamos?
¿Dónde fue que nos perdimos?

En un puerto milenario,
donde se derrama el vino,
donde inevitablemente llueve,

                         llueve en los cinco sentidos.








© Edmée Cobo Giancáspero
Registro de Propiedad Intelectual

19 de septiembre de 2012

Cuando pasan los años








Cuando pasan los años, cuando pesan y duelen
Cuando todo envejece y el otoño se muere
Y te hablan los muertos con las voces que hieren
Y las horas te miran y un reloj se detiene

Y pasan los años, pasan, y como duelen los huesos
con tanto fantasma adentro, con tanto miedo
en el alma, con tanto peso en la espalda
¡Septiembre ya no me habla, octubre no me responde!

Invisible a tus ojos, he sido un alma en pena
y pierdo la memoria buscando caracolas
y le hablo a los espejos, y otra vez el silencio,
el de las noches largas, de poemas en vela
  
 


Y el dolor que se acumula, que se arrastra,
se condensa, se hace piedra, se hace roca,
se hace angustia, se derrama, me apuñala
y Ay, que duele y ay, que brama

Y pasan los años, pasan y  mis letras escribiendo
con carbón negro azulado, con  el negro de los años,
que te roban la memoria, que te roban los recuerdos
Ay Dios, me inclino a tu paso, Ay Dios te ruego y te ruego

Detén el tiempo si puedes, detén el viento que vuela
Y devuélveme a mis muertos, con sus ojos y sus huesos
Y devuélveme los años, a los treinta, a los cuarenta
Y devuélveme los sueños, que en secreto ayer se fueron.


Quand les années passent, quand elles pèsent et font mal
Quand tout vieillit et que l'automne se meurt
Et on te parle les morts avec les voix qui blessent
Et les heures te regardent et une montre s'arrête
Et les années passent, elles passent, et comme ça fait mal aux os.
Avec tant de fantômes à l'intérieur, avec tant de peur
Dans l'âme, avec autant de poids sur le dos
Septembre ne me parle plus, octobre ne me répond pas !
Invisible à tes yeux j'ai été une âme en peine
Et je perds la mémoire à la recherche de coquillages.
Et je parle aux miroirs et encore le silence,
Celui des nuits longues de poèmes en voile
Et la douleur qui s'accumule, qui rampe,
Se condense, se fait pierre, se fait roche,
On fait de l'angoisse, on renverse, on me poignarde
Et oh, qui fait mal et oh, qui brama
Et passent les années, passent et mes lettres en écrivant
Avec du charbon noir bleu, avec le noir des années,
Qu'ils te volent la mémoire, qu'ils te volent les souvenirs
Oh mon Dieu, je m'incline à ton passage, oh Dieu je t'en supplie et je t'en supplie
Arrêtez le temps si vous pouvez, arrêtez le vent qui vole
Et rends-moi mes morts avec leurs yeux et leurs os.
Et rends-moi les années, à ans, à ans.
Et rends-moi mes rêves. Ils sont partis hier.

© Edmée Cobo Giancáspero
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12 de marzo de 2012

Escribo mi canción


Escribo mi canción en una copa azul
y viajo con mis letras al sur, a Puerto Montt
y aquí viene mi pluma más negra que el carbón,
y trae por bandera la luz de un girasol.
 

Y escribo entre líneas y le escribo a la muerte
y se alza mi copa, mis heridas se alzan
y el misterio de otoño en mi vino se vierte
con mi rostro en la lluvia y por Dios ¡Es mi suerte!
 

Y escribo entre lirios y le escribo al ausente
en un jardín secreto,  con ayeres presentes
con glicinas azules, en mi frente, en mi mente 
y con toda una luna que se cae al poniente

Se me escapan los versos, se me rompen los huesos
y aúlla, aúlla el lobo, lejos y cerca ¡Fantasmas!
y la lluvia que se quiebra, se derrama, se hace niebla
y la muerte a carcajadas, con su risa ¡Va llamando!






 

© Edmée Cobo Giancáspero
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del Poemario "Rompiendo los Silencios"
En Santiago de Chile

3 de febrero de 2012

Toquen, toquen las campana






Toquen, toquen las campanas, que la lluvia se aproxima
Remolinos trae el viento y dicen que no te has ído.

Toquen, toquen las campanas. Huye, huye golondrina,
que si demoras y esperas, tú veras solo neblina.

Y la vida sigue, sigue porque si,
con reloj de oro, con reloj a mil.
La misma guitarra que vuelve a mentir,
la misma rutina, y Dios frente a mí.

Sentarse en el porche después del café
Mirar la montaña nevar a las tres
Barajar las cartas una y otra vez, 
preguntar destino ¿Qué vendrá después?

Escribir de pronto sin saber por qué
Porque soy poeta, porque soy mortal
Porque tengo sangre, porque tengo piel
Porque escucho al viento cuando va a nacer.

Ay amor, la vida no me quiere hablar
Se calló de pronto, sin juego ni azar
Porque la montaña dejó de rezar
Porque llueve y llueve, llueve sin parar 





© Edmée Cobo Giancáspero
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