amo el recuerdo que inunda mis arterias,
amo la vida cuando sé que ya se escapa,
cuando escribo, busco y vuelo,
cuando encuentro en otra patria, en otro suelo
el poder de tu mirada quitándome la blusa,
disparando fuego y rojo a mis fronteras.
y querer volver atrás, a lo imposible,
a la embriaguez del deseo indomable en tu mirada,
a sentir un cielo lloviendo en primavera,
mojando mi cabello, abriendo mi paragua.
Valiente corazón, guerrero espada,
aquí te llevo y te salvo de las llamas
La foto en Kolwezi, 1983







